La sostenibilidad en la arquitectura doméstica
CISTERNA DE VILAMARXANT
La Cisterna de Vilamarxant, es una infraestructura del siglo XV de origen árabe siendo esta un ejemplo emblemático de sostenibilidad en la arquitectura tradicional. Está ubicada en el casco antiguo de Vilamarxant, fue una fuente crucial de abastecimiento de agua para la población local hasta mediados del siglo XX. Hoy en día está restaurada y es visitable, su diseño y funcionalidad ofrecen valiosas lecciones sobre cómo los principios de sostenibilidad se integraron de manera inherente en las edificaciones vernáculas.
La cisterna, está situada en el subsuelo del Edificio Cultural La Cisterna, cuenta con una única nave subterránea dividida en tres compartimentos conectados entre sí y una cubierta abovedad. El agua, era canalizada desde el río Turia a través de la acequia conocida como Sequieta dels Horts, llenaba estos compartimentos para abastecer a la población. Actualmente, el edificio alberga también la Casa de la Cultura y salas para reuniones, destacando su transición hacia usos contemporáneos sin perder su esencia histórica.



Sostenibilidad Ambiental
Materialidad y Recursos: La construcción de la cisterna empleó materiales locales, probablemente serían la piedra caliza y la argamasa, muy comunes de la región de Valencia y extraídos de fuentes cercanas. La larga duración de estos materiales minimizó también la generación de residuos durante siglos.
Procesamiento y Residuos: Esta simplicidad de materiales y técnicas constructivas redujo la necesidad de utilizar herramientas sofisticadas o procesos contaminantes. Además, en la restauración de la cisterna se priorizó la reutilización de los materiales originales, evitando así residuos innecesarios.
Impacto Ambiental: Al tratarse de una estructura subterránea, la cisterna minimizó su impacto en el paisaje aprovechando, además, las propiedades térmicas del terreno para mantener el agua fresca, reduciendo la necesidad de energía que tendriíamos hoy en día para su conservación.
Sostenibilidad Económica
Materiales y Mano de Obra Local: Tanto en la construcción como el mantenimiento de la cisterna utilizarían el conocimiento y la mano de obra de la población local. Esto ayudaría a fomentar la economía circular, y dar importancia a oficios como la cantería y la albañilería, que jugarían un papel crucial en el proceso constructivo y transmitiendo saberes tradicionales de generación en generación.
Eficiencia Económica: La longevidad de la cisterna, que además funcionó durante más de cinco siglos, demuestra la rentabilidad de invertir en infraestructuras bien diseñadas y construidas.
Sostenibilidad Social
Uso Comunitario: La cisterna que en ese momento sirvió para abastecer de agua a toda una población, hoy en día, con su integración en el Edificio Cultural actúa como punto de encuentro comunitario.
Reconocimiento del Patrimonio: La restauración de la cisterna es un ejemplo de cómo el reconocimiento y la valorización del patrimonio local pueden fortalecer la identidad cultural y promover un desarrollo sostenible basado en el respeto por la historia.
Análisis de la Implantación
Soleamiento y Orientación: Al estar bajo tierra, la cisterna está protegida de la radiación solar directa, garantizando la estabilidad térmica y la conservación del agua. Su orientación con respecto al flujo de agua de la acequia maximiza la eficiencia hidráulica.
Entorno Construido: Está ubicada en el centro histórico de Vilamarxant, la cisterna se encuentra rodeada de edificaciones tradicionales del siglo XX que utilizan materiales y estilos similares, armonizando con el paisaje urbano.
Esquema Funcional
La cisterna presenta una distribución específica, con compartimentos interconectados diseñados para maximizar la capacidad de almacenamiento y facilitar el acceso al agua. Su relación interior-exterior está determinada por la conexión con la acequia y su integración con el edificio cultural actual.
Conclusión
La Cisterna de Vilamarxant es un claro testimonio de cómo las soluciones arquitectónicas tradicionales, adaptadas al entorno y el aprovechamiento de recursos locales, pueden ofrecer respuestas sostenibles a las necesidades contemporáneas. Su restauración y conservación son un modelo de cómo el patrimonio puede integrarse en el tejido cultural y funcional de nuestras ciudades actuales, promoviendo un desarrollo más consciente y respetuoso con el medio ambiente. Por eso es necesario explorar nuestro pasado para diseñar un futuro sostenible. La Cisterna de Vilamarxant nos recuerda que la arquitectura, cuando responde a su contexto natural y social, puede ser verdaderamente sostenible.